Jesús, mi Señor

Jesús, mi Señor

Silva G. Sergio
Copyright Date: 2014
Edition: 1
Published by: Ediciones UC
Pages: 186
https://www.jstor.org/stable/j.ctt15hvt89
  • Cite this Item
  • Book Info
    Jesús, mi Señor
    Book Description:

    ¿Qué palabras humanas pueden retratar adecuadamente a Jesús? Las que la Iglesia apostólica nos ha entregado en los cuatro evangelios, que constituyen el núcleo y el centro de la Sagrada Escritura, no son solo humanas, porque tienen el soplo del Espíritu y lo siguen exhalando para bien y gozo de los lectores actuales. En los tres tomos ya publicados por el autor ¿Por qué murió Jesús? Iniciación a los evangelios, su trabajo se ha movido sobre el terreno firme del texto bíblico. “Yo desaparecía tras la búsqueda de descubrir la figura de Jesús dibujada en los evangelios”. En este nuevo libro, en cambio, Sergio Silva ss.cc. entra de lleno en las arenas movedizas de su relación personal y subjetiva con Jesús, sin otro punto de apoyo que su experiencia de fe, nutrida por la fe de la Iglesia. Así nos dice su autor: “Una mirada tan personal de Jesús puede ser una debilidad de esta obra, pero al mismo tiempo quizá también su gran fortaleza, porque puede incentivar a los lectores a explorar en su propio interior quién es para ellos Jesús, el Señor a quien siguen”.

    eISBN: 978-956-14-1557-7
    Subjects: Religion

Table of Contents

  1. Front Matter
    (pp. 1-6)
  2. Table of Contents
    (pp. 7-10)
  3. INTRODUCCIÓN
    (pp. 11-18)

    Llevo varios años –en rigor, desde 1975– trabajando en una “Iniciación a los evangelios”, orientada por la pregunta: ¿Por qué murió Jesús? Han salido ya tres volúmenes¹ y el cuarto y último está en proceso de elaboración. En esos volúmenes he intentado ser lo más objetivo posible, sabiendo sin embargo que no existe la objetividad pura. Pero me he esforzado por ser lo más fiel posible al texto de los cuatro evangelios. A ese texto le he planteado la pregunta inicial: ¿Por qué murió Jesús? A partir de la respuesta a esa primera pregunta, he planteado otras que, a mi...

  4. PRIMERA PARTE: JESÚS EN MI RAZÓN

    • CAPÍTULO 1 NACIMIENTO
      (pp. 21-42)

      Todos los seres vivos del reino animal que conocemos por experiencia son concebidos y luego nacen. También ocurre lo mismo con el ser humano. Y sucedió con ese hombre singular que fue Jesús de Nazaret, nacido en los inicios de la era que en Occidente llamamos era cristiana. En la Edad Media, un cálculo –que hoy parece errado– puso el nacimiento de Jesús en el primer año de nuestra era; hoy, los historiadores lo sitúan seis o siete años antes.

      Al ser concebidos, los seres vivos recibimos la vida de otro u otros, los que nos preceden en la cadena...

    • CAPÍTULO 2 VIDA Y MUERTE
      (pp. 43-62)

      La vida de Jesús, tal como nos la presentan los evangelios, fue la de un hombre común y corriente, al menos hasta que comenzó su ministerio público.

      Lo poco que nos dicen los evangelistas acerca de su vida anterior al ministerio lo muestra como nacido en pobreza extrema (Lc 2,1-7), de una familia en que el padre era carpintero (Mt 13,55) y cuya madre tuvo serias dificultades porque, estando ya prometida a José, quedó embarazada antes del matrimonio, por lo que corrió el riesgo de ser lapidada como adúltera (ver Dt 22,20-21) o, como mal menor, de ser repudiada por...

    • CAPÍTULO 3 VIDA ETERNA
      (pp. 63-82)

      La esperanza del cristiano trasciende la vida que experimentamos en este mundo, va más allá de todo lo que conocemos. Porque es la esperanza en la “vida eterna”, es decir, en la vida de un mundo en que Dios se nos hará presente en cuanto Dios, sin el velo actual de la fe, con total transparencia. Los que creemos en Jesús esperamos que la muerte traiga para nosotros un cambio radical de condición; que no solo dejemos de ser mortales y corruptibles, para pasar a ser inmortales e incorruptibles,19sino, ante todo, que nuestra experiencia de encuentro con Dios, que...

    • CAPÍTULO 4 EN EL TIEMPO DE LA ESPERA
      (pp. 83-94)

      Los seres humanos venimos de Dios por creación, un acto que Dios realiza permanentemente por medio de Jesús. Y estamos llamados a volver a Él por filiación, un acto que Dios también realiza permanentemente por medio de Jesús.

      ¿Y entre tanto? ¿Entre el venir de Dios y el volver a Él? En ese tiempo, que es el de nuestra vida, los creyentes seguimos a Jesús, tratamos de “caminar como él caminó” (1 Jn 2,6), nos dejamos guiar por las huellas que él nos dejó cuando compartió nuestra condición humana. Me viene a la memoria una experiencia en el verano de...

    • CAPÍTULO 5 PARA TERMINAR
      (pp. 95-100)

      Quisiera terminar esta primera parte diciendo, una vez más –quizá de otra manera– quién es Jesús para mí y qué me atrae de él.

      A Jesús lo veo fundamentalmente como el mediador del amor: tanto del Amor del Padre hacia nosotros, sus creaturas-hijos, como de nuestro amor a Él. El Amor del Padre hacia nosotros secuadrifurca–podríamos decir, inventando un neologismo– en cuatro formas diferentes de amor. La razón de esta diversificación no está en Dios, sino en nosotros, que somos creaturas temporales. Así, el único y simplicísimo Amor del Padre lo recibimos en nosotros de cuatro formas diferentes....

  5. SEGUNDA PARTE: JESÚS EN MI IMAGINACIÓN

    • [SEGUNDA PARTE: Introduction]
      (pp. 101-102)

      Los textos de esta parte han surgido en momentos de oración. Son de dos tipos diferentes.

      El primer capítulo recoge textos en que, siguiendo a maestros como Ignacio de Loyola y otros, he intentado reproducir en mi imaginación algún texto bíblico, introduciéndome yo de alguna manera en la escena descrita. No pretenden suplantar el texto bíblico, el único inspirado. Pueden servir, sin embargo, como introducción a la lectura personal de esos textos de la Palabra de Dios, porque los hacen pasar por una sensibilidad humana, que los puede hacer más asequibles. Especialmente para aquellos lectores que puedan entrar en sintonía...

    • CAPÍTULO 1 IMAGINERÍAS
      (pp. 103-134)

      La jovencita de Nazaret –estará acercándose a los 14 años– viene subiendo del pozo, situado abajo, en la quebrada, con el cántaro de agua sobre su cabeza. Lo lleva con gracia, afirmado con uno de sus brazos. Sus pies jóvenes calzan unas sandalias de suela delgada y amarras de cordel. Al llegar, algo transpirada por el esfuerzo y el calor de la mañana de verano, lo deposita en el lugar dispuesto afuera de la casa. Detrás de ella, la sobresalta una voz que la llama por su nombre. Se vuelve, y ve a un hombre –un adulto joven– con un...

    • CAPÍTULO 2 ENTREVISTAS
      (pp. 135-186)

      Don Judas, ¡qué bueno que me encuentro con usted! Y perdone que no lo haya saludado primero, pero es que estoy muy excitado. Porque algunas personas de Cafarnaúm me han contado que ayer, al otro lado del lago, pasó algo insólito con Jesús. Y seguramente usted andaba con él.

      Así es. O sea, que la cosa ya se sabe.

      Sí. Y me encantaría saberla de una buena fuente como es usted. ¡La gente inventa tantas cosas! ¿Quiere usted contarme lo que pasó?

      [Después de un silencio dubitativo:]

      Creo que me puede hacer bien también a mí, porque he quedado muy...