El deli latino

El deli latino

Judith Ortiz Cofer
Traducido por Elena Olazagasti-Segovia
Copyright Date: 2006
Pages: 200
https://www.jstor.org/stable/j.ctt46n9hq
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    El deli latino
    Book Description:

    This is a Spanish-language edition of The Latin Deli, Judith Ortiz Cofer's prizewinning collection of short stories, personal essays, and poems. A work rich in longing, love, and remembrance, El deli latino opens a door into the lives of the Puerto Rican immigrants who live in or near an urban New Jersey tenement known as "El Building." The book was selected by Rita Dove, Ashley Montague, and Henry Louis Gates Jr. to receive the Anisfield-Wolf Book Award, which recognizes work that has made "important contributions to our understanding of racism or our appreciation of the rich diversity of human cultures." In the poem from which the book takes its title, a "woman of no-age" presides over a small store whose wares--Bustelo coffee, jamón y queso, "green plantains hanging in stalks like votive offerings"--must satisfy, however imperfectly, those who hunger for their island home. In the story "Nada," an anguished mother whose son has been killed in Vietnam refuses the consolation of her neighbors and the medals offered by the government ("Tell the Mr. President of the United States what I say: No, gracias."). Cofer's essay "The Paterson Public Library" recalls how, in books, she found refuge and solace from the outside world. El deli latino transcends the particulars of the expatriate experience to speak universal truths about the mysteries of desire, the quest for knowledge, and the struggle to reconcile opposing selves.

    eISBN: 978-0-8203-4296-2
    Subjects: Language & Literature

Table of Contents

  1. Front Matter
    (pp. i-vi)
  2. Table of Contents
    (pp. vii-x)
  3. Reconocimientos
    (pp. xi-2)
  4. El deli latino: Un arte poética
    (pp. 3-4)
  5. Del Libro de los sueños en español:: Cuentos y poemas
    • Historia de los Estados Unidos
      (pp. 7-16)

      Una vez leí en una columna del Créalo o no lo crea de Ripley que Paterson, Nueva Jersey, es el lugar donde la (calle) Recta y la Estrecha se cruzan. El edificio de apartamentos puertorriqueño conocido como El Building quedaba a una cuadra de Recta. De hecho, era la esquina de Recta y Mercado; no «estaba» en la esquina, sino que «era» la esquina. Casi a cualquier hora del día, El Building era como una enorme vellonera, lanzando salsa a todo lo que daba por las ventanas abiertas mientras los inquilinos, casi todos inmigrantes recientes que acababan de llegar de...

    • No se vende
      (pp. 17-23)

      Las mujeres puertorriqueñas lo llamaban El Árabe. Les vendía cosas hermosas de su exótico país, por las tardes, a la hora en que el trabajo del día se ha terminado y queda un poquito de tiempo antes de las tareas de la noche. No llevaba nada que los hombres quisieran comprar. Su mercancía, mayormente ropa de cama, no era práctica sino exquisita. Las colchas estaban espléndidamente tejidas como cuentos orientales que él les narraba a sus clientes en su español vacilante. Mi madre compró la Scheherazade. Era cara, pero ella la deseaba para mi cama, puesto que era el año...

    • Twist and Shout
      (pp. 24-25)

      Es 1967, verano, y estoy tan agitada como todos los Estados Unidos. Los Beatles inundan las ondas radiales de nuestro edificio de apartamentos, ahogando la salsa que tocan nuestros padres. Mi madre me ha dejado sola para que vigile las habichuelas coloradas que estaba hirviendo para la cena, mientras ella va a la bodega por orégano o algún otro ingrediente que necesita. Había tratado en vano de hacerme comprender lo que es, pero opongo resistencia a su español. Tan pronto como ha bajado un piso de escaleras, subo dos hasta el 5-b, donde la música está sonando tan alto que...

    • Traicionada por el amor
      (pp. 26-30)

      De niña, me imaginaba que mi padre era un genio que salía de una botella mágica por la noche. Era una botella verde de colonia que él se salpicaba en el rostro antes de salir de casa. Pensaba que era el olor fuerte lo que hacía llorar a mi madre.

      Yo lo amaba más que a nadie. Me parecía hermoso con su cabello oscuro y reluciente peinado hacia atrás como uno de los apuestos galanes de las telenovelas que mi madre miraba mientras esperaba que él regresara a casa por la noche. Me permitían que me quedara despierta para ver...

    • De «Algunos verbos en español»
      (pp. 31-34)
    • Un misterio prematuro
      (pp. 35-36)
    • Fiebre
      (pp. 37-37)
    • La lección de la caña de azúcar
      (pp. 38-38)
    • Una legión de ángeles oscuros
      (pp. 39-39)
    • La niña cambiada por otra
      (pp. 40-41)
    • Absolución en el Año Nuevo
      (pp. 42-43)
    • Del Libro de los sueños en español
      (pp. 44-44)
    • El esposo de la bruja
      (pp. 45-52)

      A mi abuelo se le han perdido las palabras otra vez. Está tratando de encontrar mi nombre en el caleidoscopio de imágenes en el que se ha convertido su mente. Su cara se ilumina como la de un niño que acaba de recordar su lección. Me señala y dice el nombre de mi madre. Le sonrío y lo beso en la mejilla. Ya no importan los nombres que él recuerde. Cada día está más confundido, su memoria se aleja más y más en el tiempo. Hoy todavía no tiene nietos. Mañana será un joven que corteja a mi abuela nuevamente,...

    • Nada
      (pp. 53-64)

      Casi tan pronto como doña Ernestina recibió el telegrama con la noticia de que su hijo había muerto en Vietnam, empezó a regalar sus posesiones. Al principio, no nos dimos cuenta de lo que estaba haciendo. Para cuando lo entendimos, ya era demasiado tarde.

      El ejército había consolado a doña Ernestina con la noticia de que los «restos» de su hijo habrían de ser «recogidos y enviados» de vuelta a Nueva Jersey en una fecha futura, puesto que otras «tropas» también se habían perdido el mismo día. En otras palabras, ella tendría que esperar hasta que el cuerpo de Tony...

    • Carta desde una isla del Caribe
      (pp. 65-66)
      Marina

      25 de junio de 1990

      Playa de Boquerón

      Puerto Rico

      Querida Ellen,

      Anoche, el anciano que vivía en la cabaña al lado de la mía encontró lo que estaba buscando. Como te dije en la última carta, él estaba aquí en Boquerón, tratando de divisar delfines. Al principio, yo creía que estaba senil o loco. Pero cada noche, después de que la playa se vaciaba de gente, se sentaba debajo de un farol y dibujaba en un cuaderno. Por las mañanas esculpía en barro según esos dibujos. Las figuras que hacía son pequeñitas —mayormente criaturas marinas. Las dejaba secar en...

    • De guardia
      (pp. 67-68)
    • El propósito de las monjas
      (pp. 69-70)
    • El juego
      (pp. 71-72)
    • La lección de los dientes
      (pp. 73-73)
    • Nunca envejecieron
      (pp. 74-76)
    • Nada se desperdicia
      (pp. 77-78)
    • Mujeres que aman ángeles
      (pp. 79-79)
    • Para Abuelo, ahora desmemoriado
      (pp. 80-82)
    • El sombrero de mi abuelo
      (pp. 83-84)
    • La sangre
      (pp. 85-85)
    • La vida de un eco
      (pp. 86-86)
    • Juana: Una vieja historia
      (pp. 87-87)
    • El lamento del campesino
      (pp. 88-88)
    • Las Magdalenas
      (pp. 89-89)
    • Olga
      (pp. 90-90)
    • Querido Joaquín
      (pp. 91-92)
      Olga

      Tal vez ésta nunca llegue a tus manos. Es poco probable que lo haga. Mientras tu mamá esté vigilando el nido como gallina celosa y Rosaura te mantenga endrogado con sexo y sus brebajes de bruja. Tienes suerte si todavía sabes tu nombre, mucho más si te acuerdas de mí, la mujer que de veras te quiere. Joaquín, te espero en los Estados Unidos. Mi amor, regreso a casa de la fábrica cada día y encuentro un cuarto vacío y frío. Estoy bebiendo una copa de nuestro vino favorito —una vez dijiste que mi piel sabía así— y te estoy...

    • Lydia
      (pp. 93-94)

      Hace veinte años que no la veo —entonces cae en picada entre los parientes enlutados para el entierro de mi padre. Lydia me dice que ha encontrado a Dios en la Ciudad de Nueva York. Puedo ver que no lleva maquillaje y que la falda le cubre las rodillas. Tiene agarrada una Biblia sobre la falda como si fuera una carterita negra. La última imagen que guardo de ella es una vista panorámica desde la ventana de mi habitación: la veo salir, con su abrigo color crema, de un Mustang color rojo empañado que la lanza a la calle como...

    • Vida
      (pp. 95-96)
    • Paciencia
      (pp. 97-98)
    • Viejas
      (pp. 99-100)
    • El Café de Corazón
      (pp. 101-126)

      Corazón sabía que debía regresar al apartamento ahora. Era pasada la hora de cerrar, y pronto la calle estaría desierta. Pero aquí, en el café, entre los anaqueles que ella y Manuel habían abastecido juntos, se sentía menos sola de lo que se sentía en el apartamento. Había sido su hogar entre los vecinos del barrio que también habían sido sus clientes durante diez años. Aunque a menudo había hablado de mudarse a una casa en las afueras, especialmente después de que la tienda había empezado a pagarse con lo que ganaban, ella sabía que a Manuel le encantaba El...

  6. La carga de la médium:: Otras narraciones y poemas
    • Cómo conseguir un bebé
      (pp. 129-129)
    • Biología avanzada
      (pp. 130-139)

      Mientras dispongo la ropa para el viaje a Miami adonde voy a hacer una lectura de mi novela publicada recientemente y luego continúo a Puerto Rico para ver a mi madre, miro cuidadosamente mi vestuario de viaje —las faldas sastre de colores básicos coordinan fácilmente con mis blusas de seda— tengo que sonreír hacia mis adentros, recordando lo que mi madre había dicho acerca de mi ropa conservadora cuando la visité la última vez —que me parecía a las Testigos de Jehová que iban de casa en casa en su pueblo tratando de venderles boletos para el cielo a los...

    • La Biblioteca Pública de Paterson
      (pp. 140-145)

      Era un templo griego en medio de las ruinas de una ciudad estadounidense. Para llegar hasta él tenía que caminar a través de vecindarios donde la gente no se desprendía ni siquiera de los restos de los carros mohosos sobre ladrillos ni de las trampas mortales de aparatos electrodomésticos descartados, de modo que los patios de los pobres de los alrededores, que no vivían en un edificio inmenso, como yo, sino en sus propias casitas decrépitas, parecían un yacimiento arqueológico al inverso, incongruente al lado del palacio con pilares de la Biblioteca Pública de Paterson.

      La biblioteca debió haber sido...

    • La historia de mi cuerpo
      (pp. 146-159)

      En Puerto Rico era una niña blanca pero me volví marrón cuando vine a vivir a los Estados Unidos. Mis parientes puertorriqueños me consideraban alta; en la escuela estadounidense, algunos de mis compañeros más groseros me llamaban Saco de Huesos y Renacuaja, porque yo era la más bajita de las clases desde la primaria hasta la secundaria, cuando a la enana Gladys le dieron el puesto honorario al centro de la primera fila en las fotos de grupo y encargada del marcador, calienta bancos, en la clase de Educación Física. En sexto grado alcancé mi estatura máxima, cinco pies.

      Empecé...

    • El camaleón
      (pp. 160-160)
    • El mito de la mujer latina: Acabo de conocer a una chica llamada María
      (pp. 161-168)

      En un viaje en guagua a Londres desde la Universidad de Oxford, donde estaba sacando unos cursos de posgrado un verano, un joven, obviamente acabadito de salir de una taberna, me divisó y, como si hubiera sido alcanzado por la inspiración, se arrodilló en el pasillo. Con las dos manos sobre el corazón, rompió a cantar «María», de West Side Story, en versión de tenor irlandés. Mis compañeros pasajeros, decorosamente divertidos, le concedieron a su encantadora voz la ronda de discretos aplausos que merecía. Aunque yo no estaba tan divertida, me las arreglé para darle mi versión de una sonrisa...

    • Santa Rosa de Lima
      (pp. 169-170)
    • Contando
      (pp. 171-171)
    • Sin palabras
      (pp. 172-172)
    • ¿Quién no será derrotada?
      (pp. 173-175)
    • Hipotecar el futuro
      (pp. 176-176)
    • Para una hija a quien no puedo consolar
      (pp. 177-177)
    • Aniversario
      (pp. 178-179)
    • 5:00 de la mañana: La escritura como ritual
      (pp. 180-182)

      Un acto de voluntad cambió mi vida, de ser una artista frustrada, a la espera de tener una habitación propia y un ingreso independiente antes de meter manos a la obra, a la de una escritora en funciones: decidí levantarme dos horas antes de la hora acostumbrada, poner la alarma para las cinco de la mañana.

      Cuando las personas me preguntan cómo empecé a escribir, me veo describiendo la necesidad urgente que sentía de trabajar con el lenguaje como una búsqueda; por mucho tiempo no supe lo que estaba buscando. Aunque me casé a los diecinueve, tuve una hija a...

    • La carga de la médium
      (pp. 183-184)