Mussolini y el fascismo italiano

Mussolini y el fascismo italiano

ÁLVARO LOZANO
Series: Estudios
Copyright Date: 2012
https://www.jstor.org/stable/j.ctt6wpssj
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    Mussolini y el fascismo italiano
    Book Description:

    El 23 de marzo de 1919 en la plaza San Sepulcro de Milán, un centenar de antiguos combatientes reunidos por Benito Mussolini, a la sazón director del periódico Il Popolo d’Italia, decidieron constituirse en «fascios italianos de combate». Más que un fenómeno italiano, una anomalía histórica o la reacción de la burguesía capitalista a las consecuencias de la amarga victoria en la gran guerra, el fascismo fue resultado de una compleja serie de causas que afectaron a la mayor parte de los países europeos de la época, pero que se manifestaron con matices especiales en Italia, país que contaba con un sistema democrático debilitado por la situación económica y social. ¿Por qué surgió el fascismo? ¿Cómo se convirtió Mussolini en primer ministro? ¿Cuáles fueron las características del fascismo? ¿Era Italia un «Estado totalitario»? ¿Fue Mussolini un «dictador débil»? ¿Modernizó Italia? ¿Era inevitable la alianza con la Alemania nazi? ¿Por qué fracasaron las fuerzas armadas italianas en la segunda guerra mundial? ¿Cuál fue el papel de la Italia fascista en el Holocausto? Basándose en archivos de diferentes países, en las últimas aportaciones bibliográficas y en los escritos personales de Mussolini, este estudio del historiador Álvaro Lozano aborda estas cuestiones históricas de forma clara, amena y rigurosa. Una obra imprescindible para comprender un período clave de la historia contemporánea.

    eISBN: 978-84-15817-31-4
    Subjects: History, Political Science

Table of Contents

  1. Front Matter
    (pp. 1-10)
  2. Table of Contents
    (pp. 11-12)
  3. 1 Introducción
    (pp. 13-20)

    El 25 de abril de 1945, Benito Mussolini, de sesenta y un años,Ducedel fascismo, líder de Italia durante dos décadas, fue informado por sus colaboradores de que las fuerzas alemanas en Italia se habían rendido a las británicas y estadounidenses, que avanzaban trabajosamente hacia el corazón del Reich alemán. Sus aliados y protectores le habían abandonado, y sabía a ciencia cierta que se tendría que enfrentar a la implacable furia de sus compatriotas. Deprimido pero desafiante, declaró que continuaría la lucha en las montañas con la colaboración de 3.000 camisas negras, su milicia armada.

    Mussolini abandonó Milán con...

  4. 2 La debilidad de la Italia liberal
    (pp. 21-60)

    A finales del siglo XIX prácticamente todo el continente africano había sido dividido entre las potencias europeas, con las únicas excepciones de la República de Liberia y el Imperio de Abisinia. La joven y orgullosa nación italiana, que se había incorporado tardíamente a la carrera colonial, poseía colonias en Eritrea y Somalia, y deseaba aumentar su presencia en el Cuerno de África mediante la conquista de Abisinia, uniendo así sus dos territorios costeros por tierra. El primer ministro, Franceso Crispi, consideraba que una política exterior activa era la mejor forma de aliviar las fuertes tensiones económicas y sociales que aquejaban...

  5. 3 El socialista que quiso ser emperador
    (pp. 61-100)

    El 15 de octubre de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, se estrenaba la películaEl gran dictador,dirigida y protagonizada por Charles Chaplin. La expectación para poder asistir a su estreno en los cines Astor y Capitol de Nueva York era enorme. En la película, el actor Lewis Delaney Offield (Jack Oakie) encarnaba a Benzino Napaloni (Benito Mussolini), el dictador de Bacteria aliado con Adenoid Hynkel (Adolf Hitler). La interpretación de Oakie en el papel de Napaloni fue tan brillante que logró una nominación para los Oscar de la Academia. Todo el filme es una crítica vitriólica de la...

  6. 4 El ascenso del fascismo: 1919-1922
    (pp. 101-158)

    El 12 de septiembre de 1919, el extravagante poeta y dramaturgo italiano Gabriele D’Annunzio, encabezó una fuerza de más de mil «legionarios» voluntarios y desertores del ejército que partió desde Ronchi, cerca de Trieste, hasta la disputada localidad de Fiume, pequeño puerto aunque de gran actividad, que antes de la guerra operaba como salida de Hungría al Adriático. Fiume estaba creando una enorme tensión entre Italia y sus aliados tras la guerra. Se produjeron disturbios durante el verano que acabaron con la vida de algunos soldados franceses, por lo que, para restaurar el orden, se decidió reducir el tamaño del...

  7. 5 ¿Un régimen totalitario?
    (pp. 159-210)

    Los turistas que se desplazan a Roma, la Ciudad Eterna, pueden observar y admirar los vestigios arquitectónicos de siglos pretéritos y de períodos desaparecidos, en particular los de la brillante Roma republicana e imperial, cuyos restos enaltecen cualquier visita a la capital italiana. En diversos lugares de la ciudad y sus alrededores, el visitante puede también observar testimonios de otro régimen extinto, que incluso puede parecer más distante y elusivo. Al aproximarse al Estadio Olímpico, por ejemplo, se encuentra una amplia avenida decorada con columnas y mosaicos deteriorados, inspirados, pero no construidos, en la Roma clásica, los cuales conmemoraban «brillantes»...

  8. 6 ¿«Transformando Italia»? La economía fascista
    (pp. 211-250)

    Cuando se desencadenó la crisis mundial tras el hundimiento de Wall Street en 1929, los agentes fascistas italianos en Estados Unidos animaban a sus compatriotas emigrantes a regresar a Italia, donde supuestamente encontrarían mejores oportunidades y trabajos bien remunerados. Era una oferta muy tentadora, dadas las duras condiciones de vida de muchos emigrantes italianos en el Nuevo Mundo.

    Sin embargo, los que regresaron encontraron condiciones atroces que incluso se agravaron al agotarse las remesas enviadas desde Estados Unidos. «Maldito sea 1929 y quienes me trajeron de nuevo aquí» exclamaba un «americano» que había regresado a Italia en el relato autobiográfico...

  9. 7 La vida en la Italia fascista
    (pp. 251-314)

    El año 1932 se celebraba el décimo aniversario de la célebre Marcha sobre Roma. Oficialmente, en Italia era el año X de la nueva era fascista, pues en 1926 había entrado en vigor un nuevo calendario con el año I EF (primero de la era fascista), que comenzaba en octubre de 1922¹. El régimen se volcó para celebrar esa «gloriosa» fecha de forma grandiosa. En medio de la gran depresión que asolaba al mundo, la nueva Italia estaba decidida a demostrar los logros del fascismo y su éxito en la consecución de «una tercera vía», que no era ni socialista...

  10. 8 ¿«Grande, temida y respetada»? La política exterior
    (pp. 315-398)

    Mussolini, al que Adolf Hitler había admirado inicialmente como modelo y alabado por su «intelecto superior», detestaba ver cómo su homólogo alemán le había ido eclipsando progresivamente. Antes de convertirse en canciller de Alemania, Hitler había rendido tributo a la rudeza de Mussolini llamándole «prusiano». ElDucesin duda apreció el comentario, aunque en sus primeros años había rechazado todo lo alemán, albergando la esperanza de «convertir a los italianos en romanos»¹. Con el tiempo fue deseando «prusianizar» Italia, transformando a sus habitantes en duros guerreros «nórdicos». La disciplina sería aplicada, si era necesario, con el palo, anuque elDuce...

  11. 9 Hacia el abismo. Italia en guerra, 1940-1943
    (pp. 399-486)

    La invasión italiana de Albania en abril de 1939 debía demostrar al mundo la eficiencia y el poderío de la nueva Italia fascista. Se había planificado cuidadosamente hasta la fecha de invasión, de modo que tuviera lugar la primera semana de abril y coincidiese así con el nacimiento del hijo del rey de Albania, Ahmet Zogu, y con el Viernes Santo (7 de abril), porque nadie esperaba una invasión en un día tan señalado del calendario católico. Albania ya se encontraba bajo tutela italiana, lo que llevó a un diplomático italiano a comentar, muy gráficamente, que su invasión era como...

  12. 10 La república de los seiscientos días
    (pp. 487-520)

    El célebre capitán de las SS y veterano jefe de comandos, Otto Skorzeny, de treinta y cinco años, se encontraba tomando un café con un amigo en el Hotel Eden de Berlín la tarde del 26 de julio de 1943. En un momento dado se levantó para telefonear a su oficina. «Le estamos buscando por todo Berlín —le dijo nerviosa su secretaria—. Le llaman desde el cuartel general delFührerurgentemente. Un avión le está esperando en el aeropuerto de Tempelhof». En el cuartel general de Rastenburgo, un atónito Skorzeny, junto con otros cinco oficiales, recibió la inesperada visita...

  13. 11 Interpretaciones del fascismo
    (pp. 521-534)

    En 1930, un joven e idealista brasileño llamado Plinio Salgado regresó a su país tras realizar una visita a la Italia fascista. Salgado se mostró muy impresionado por lo que había visto en la Italia de Mussolini: «El hombre italiano de hoy se encuentra en la totalidad de su integridad. Es un hombre completo». Tras conocer a Mussolini, Salgado consideró que «un fuego sagrado había entrado en su vida»¹. Afirmó que el concepto de fascismo sería «la luz de una nueva era». Para prepararse para esa «nueva era» de la humanidad, Salgado estableció en su país el movimiento «integralista» brasileño...

  14. 12 La responsabilidad antifascista. Conclusión
    (pp. 535-552)

    Dos días después de la muerte de Mussolini, Adolf Hitler se suicidó en su búnker entre las ruinas de Berlín. Hitler, al igual que Mussolini, no deseaba caer en manos de las potencias aliadas y prefirió quitarse la vida. Eva Braun, con la que había contraído matrimonio el día anterior, permaneció con Hitler hasta el trágico final, como Clara Petacci permaneció fiel a Mussolini. ElDucehabía llegado al poder once años antes que Hitler, pero ambos dictadores, los dos antiguos soldados que habían sufrido en las trincheras, que provenían de pequeñas localidades alejadas de sus respectivas capitales, y que...

  15. 13 Selección bibliográfica
    (pp. 553-570)
  16. 14 Cronología
    (pp. 571-578)
  17. 15 Glosario
    (pp. 579-584)
  18. 16 Algunas personalidades del período
    (pp. 585-594)
  19. 17 Anexos
    (pp. 595-606)
  20. 18 Índice onomástico
    (pp. 607-612)
  21. Back Matter
    (pp. 613-614)