Banderas blancas, boinas rojas

Banderas blancas, boinas rojas: Una historia política del carlismo 1876-1939

JORDI CANAL
Series: Estudios
Copyright Date: 2012
https://www.jstor.org/stable/j.ctt6wpt78
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    Banderas blancas, boinas rojas
    Book Description:

    Este libro nos ofrece una historia política del carlismo entre los años 1876 y 1939, esto es, entre el final de la segunda guerra carlista y el de la Guerra Civil española. Estos decenios fueron difíciles para el carlismo, pues acababa de perder su pulso con el liberalismo por el control del nuevo Estado contemporáneo. Difíciles, pero muy fecundos. Este libro no se limita a estudiar las estructuras políticas, la esfera institucional y los discursos explícitos, sino que se interesa por la política y por lo político, integrando tanto las ideas como las prácticas, las realidades y los imaginarios, los aspectos sociales y culturales. Y todo ello sin renunciar a observar y a escuchar a sus verdaderos protagonistas, los individuos, devolviéndoles una presencia y una voz que a menudo ha sido difuminada (o silenciada) por la historiografía.

    eISBN: 978-84-15817-92-5
    Subjects: History, Political Science

Table of Contents

  1. Front Matter
    (pp. 1-8)
  2. Table of Contents
    (pp. 9-10)
  3. PREFACIO
    (pp. 11-18)
  4. CAPÍTULO I LA CONTRARREVOLUCIÓN EN MOVIMIENTO
    (pp. 19-46)

    Existe un extendido prejuicio según el cual reacción y modernidad resultan incompatibles. Una lectura atenta de la historia contemporánea europea, sin embargo, desmiente dicha aserción. El caso del nazismo es, seguramente, el más evidente:Reactionary Modernismfue precisamente el título escogido por Jeffrey Herf para encabezar un libro sobre la Alemania de entreguerras¹. Aunque las distancias con el nazismo sean considerables, los movimientos contrarrevolucionarios que se desarrollaron en la Europa occidental del siglo XIX —y pervivieron, en algunos casos, en el siglo XX— también impugnan la contraposición radical entre reaccionarismo y modernización. La contrarrevolución no es inmóvil, sino que evoluciona...

  5. CAPÍTULO II EL EXILIO DE 1876
    (pp. 47-76)

    Las emigraciones carlistas en el siglo XIX han sido poco estudiadas. Algo sabemos de la que siguió a la guerra de 1833-1840, pero más bien poco del resto de exilios de los contrarrevolucionarios españoles. En este capítulo se lleva a cabo una aproximación al exilio carlista tras la guerra civil de 1872-1876 —es decir, el que se produjo al final de la guerra, en 1875 (en el Centro y Cataluña) y 1876 (en el Norte), no durante la contienda, que también lo hubo—. Una aproximación que se pretende dual, pues aborda dos caras del mismo fenómeno: en primer lugar,...

  6. CAPÍTULO III DE MUERTES Y RESURRECCIONES
    (pp. 77-96)

    El carlismo vivió en 1888 un momento muy crítico. Doce años después de soportar la severa derrota que selló la segunda guerra carlista, mientras seguían coleando los efectos del fiasco, este movimiento sufriría una dolorosa amputación con la salida del sector intransigente encabezado por Ramón Nocedal. Para muchos contemporáneos el cisma integrista constituyó el acta de defunción del carlismo. Su estado entre 1886 y 1888, antes de producirse la ruptura interna, no era precisamente halagüeño. No debe sorprendernos, por consiguiente, la frase con la que el redactor de la voz «carlismo» de un diccionario enciclopédico editado en 1888 definía la...

  7. CAPÍTULO IV ESPACIO PROPIO, ESPACIO PÚBLICO
    (pp. 97-118)

    En la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX tuvieron lugar en España, aunque de forma desigual en sus diferentes territorios, un conjunto de cambios y evoluciones que transformaron irreversiblemente las formas de la política. La relativa estabilidad de la Restauración —tras décadas de continuos sobresaltos motivados por un largo ciclo de guerras civiles y pronunciamientos—, así como la introducción de las leyes de asociaciones (1887) y del sufragio universal (1890), facilitaron un acceso amplio de las masas a la política. Los partidos renovaron consecuentemente sus estructuras. La modernización de la forma-partido en España tuvo...

  8. CAPÍTULO V LOS VIAJES DEL MARQUÉS DE CERRALBO
    (pp. 119-158)

    En julio de 1894 apareció en las páginas delHeraldo de Madridun artículo titulado «El carlismo nuevo», que firmaba Julio Burell. Este periodista, poco sospechoso de connivencia con la causa carlista, trataba en este texto del importante cambio que se estaba operando desde hacía algunos años en el interior de aquel partido político: «Desde la separación del elemento ultramontano —escribía Burell en referencia a la escisión integrista de 1888—, es indudable que el partido carlista ha experimentado una transformación muy importante en su vida y en sus procedimientos». El resultado era una «política nueva, tolerante, nacional y expansiva»...

  9. CAPÍTULO VI LLAUDER O EL SACERDOCIO DE LA CAUSA
    (pp. 159-198)

    Hacendado, abogado y miembro de la mayor parte de las asociaciones y obras católicas que existían en la ciudad de Barcelona; principal dirigente del carlismo catalán entre 1889 y 1902; diputado en las Cortes españolas —fue elegido en 1871 y de nuevo al cabo de veinte años, en 1891, en ambas ocasiones por el distrito de Berga—; director y propietario del diarioCorreo Catalány de la casa editorial La Hormiga de Oro; y, por ultimo, fundador deEl Correo Españolde Madrid, el periódico que actuaría como órgano oficioso del partido carlista tras la escisión integrista de 1888:...

  10. CAPÍTULO VII EN BUSCA DEL PRECEDENTE PERDIDO
    (pp. 199-236)

    Desde el nacionalismo catalán se han formulado y asentado algunas tesis que, como mínimo, resultan muy discutibles desde un punto de vista histórico. Entre estas sobresale la idea de que el carlismo fue una suerte de pre-catalanismo o de precedente del nacionalismo catalán, y que, en consecuencia, los carlistas catalanes evolucionaron desde el último cuarto del siglo XIX, de forma natural, lógica y necesaria, hacia el catalanismo. En un libro publicado en 2003, por ejemplo, Agustí Colomines sigue insistiendo en el carácter pre-catalanista del carlismo y señalando con el dedo a aquellos que, como el autor de este libro, no...

  11. CAPÍTULO VIII LA GRAN FAMILIA
    (pp. 237-274)

    Los historiadores vienen preguntándose desde hace ya bastantes lustros por la naturaleza del carlismo. Las respuestas han sido muchas y variadas, así como numerosos han resultado los estudios publicados sobre esta materia¹. No obstante, algunas cuestiones no han recibido suficiente atención y otras han contado con una resolución insatisfactoria. Entre las primeras se encuentra la larga pervivencia del carlismo en la España de los siglos XIX y XX, que constituye una evidente especificidad respecto a otros movimientos legitimistas aparecidos en Europa occidental en el tránsito del Antiguo Régimen a la sociedad liberal, o bien en relación a otros movimientos y...

  12. CAPÍTULO IX FESTEJANDO EL MARTIRIO
    (pp. 275-292)

    El 5 de noviembre de 1895, en una carta datada en la ciudad de Venecia, el pretendiente carlista al trono español, Carlos de Borbón y de Austria-Este (1848-1909) —Carlos VII, según los partidarios de su causa—, comunicaba a su representante en España el propósito de instaurar una fiesta dedicada a honrar la memoria de «los mártires que desde principio del siglo XIX han perecido a la sombra de la bandera de Dios, Patria y Rey»¹. El 10 de marzo, aniversario de la muerte del primero de los reyes carlistas, Carlos V, era el día escogido para la conmemoración. Esta...

  13. CAPÍTULO X LAS CAMPAÑAS ANTISECTARIAS DE JUAN TUSQUETS
    (pp. 293-322)

    En la década de los años treinta del siglo XX tuvo lugar en España la conformación imaginaria del llamado «contubernio judeo-masónicocomunista », en la que intervino un notable conjunto de periodistas, propagandistas y políticos. Rastreando las evidentes continuidades de las formulaciones «contubernistas» de estos años con respecto a las de los decenios precedentes, José Antonio Ferrer Benimeli dedicó en 1982 un libro a esta cuestión que sigue siendo en la actualidad punto de referencia ineludible¹. Entre los personajes destacados en la creación del juego «contubernista» sobresale el eclesiástico Juan Tusquets, que proporcionó muchos de los argumentos —o, más precisamente, ideas...

  14. CAPÍTULO XI «COMO SIEMPRE EN PIE FRENTE A LA REVOLUCIÓN»
    (pp. 323-348)

    El triunfo de las fuerzas del Frente Popular en las elecciones celebradas en España en febrero de 1936 acabó de convencer a los pocos carlistas que aún tenían alguna duda de que solamente un acto violento iba a permitir poner fin a la Segunda República, instaurada en abril de 1931. Los resultados de aquellos comicios no les habían sido demasiado favorables. En una nota pública, el jefe delegado de la Comunión Tradicionalista, el abogado sevillano Manuel J. Fal Conde, reconocía explícitamente la derrota en las urnas: «El resultado electoral nos ha sido adverso, porque tenía que sernos adverso». Acto seguido,...

  15. ÍNDICE ONOMÁSTICO
    (pp. 349-357)