Administrando justicia al margen del Estado: las rondas campesinas de Cajamarca

Administrando justicia al margen del Estado: las rondas campesinas de Cajamarca

John S. Gitlitz
Copyright Date: 2013
https://www.jstor.org/stable/j.ctt9qdtxr
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    Administrando justicia al margen del Estado: las rondas campesinas de Cajamarca
    Book Description:

    A finales de los años setenta, los campesinos del departamento de Cajamarca, acosados por el robo de ganado y bajo un sistema judicial en el mejor de los casos distante y en el peor de estos corrupto, organizaron unas patrullas locales conocidas como “rondas campesinas”. Entonces se empezó a administrar justicia fuera de la esfera del Estado peruano. Para mediados de los años ochenta se había creado un sistema de justicia informal que trataba prácticamente toda disputa local, no solo los casos de abigeato, sino también problemas cotidianos como conflictos familiares, enemistades entre vecinos, pequeños robos, etc. A partir de la recreación de tales casos, el autor presenta una visión del funcionamiento de la justicia impartida por las rondas en las décadas de 1980 y 1990. No obstante, estas nunca trataron exclusivamente sobre justicia, sino también sobre dignidad y empoderamiento político de los campesinos, siendo expresamente reconocidas, aunque con funciones ambiguas, por la Constitución de 1993. El debate sobre cómo enmarcar una jurisdicción especial se examina en la última parte del libro. De esta manera, John S. Gitlitz nos presenta su experiencia de más de treinta años en el estudio de este fenómeno y plantea algunos problemas aún pendientes de solución dentro del marco del Estado democrático.

    eISBN: 978-1-4492-9675-9
    Subjects: Sociology

Table of Contents

  1. Front Matter
    (pp. 6-9)
  2. Table of Contents
    (pp. 10-12)
  3. Agradecimientos
    (pp. 13-15)
    El autor
  4. Capítulo 1. Rondas, justicia y derecho consuetudinario
    (pp. 17-44)

    ¿Qué es “justicia” para el campesino andino peruano, profundamente empobrecido, discriminado y que lucha para sobrevivir en un mundo hostil? A finales de los años setenta, el campesino del departamento de Cajamarca, en el norte andino del Perú, acosado por el robo de ganado y bajo un sistema judicial en el mejor de los casos distante y en el peor de estos corrupto, organizó un sistema de patrullas locales, lasrondas campesinas, a partir del cual empezó a administrar la justicia fuera de la esfera del Estado. Para mediados de los años ochenta, se había creado un sistema de justicia...

  5. Primera parte Las rondas campesinas de Cajamarca
    • Capítulo 2. Sobreviviendo en un mundo hostil: la vida campesina en Cajamarca en los años setenta
      (pp. 47-70)

      Las rondas, en la forma en que los campesinos las describen, eran la respuesta a la creciente fuerza de pandillas de abigeos fuertemente armadas, que se encontraban entrelazadas con el poder local y cuyos audaces robos amenazaban su supervivencia. Hasta el día de hoy, los símbolos de la identidad rondera —el campesino rondando en noches de lluvia, con su poncho, sombrero de paja y látigo— evocan recuerdos de luchas por proteger su ganado. Pero aquello que hizo necesario las rondas fue algo más profundo: el reclamo de una población empobrecida por adquirir orden, dignidad y ciudadanía.

      En el imaginario de...

    • Capítulo 3. Aprendiendo a levantar cabeza: el origen y crecimiento de las rondas
      (pp. 71-97)

      La primera ronda se formó en la comunidad de Cuyumalca el 29 de diciembre de 1976.¹ Cuyumalca está ubicada en lo alto de la ciudad de Chota, capital de la provincia del mismo nombre, junto al camino que lleva a Bambamarca, capital de la provincia vecina de Hualgayoc. En 1976, la mayoría de sus residentes eran campesinos pobres que vivían en casas dispersas a lo largo del campo. La mayoría de ellos, al menos los hombres, eran alfabetos porque desde hace tiempo había una escuela primaria en la comunidad y, ya que Chota estaba cerca, algunos habían cursado la secundaria....

    • Capítulo 4. Un poderoso movimiento en permanente crisis
      (pp. 99-122)

      A finales de los años ochenta, en el norte peruano había rondas en los departamentos de Cajamarca, Piura, Lambayeque, Amazonas, La Libertad y Ancash. En el sur, habían surgido en Cuzco y Puno algunas rondas asociadas con comunidades campesinas reconocidas. Al este, en la selva alta, las había en el departamento de San Martín. Así como en Cajamarca, todas estas rondas luchaban en contra del abigeato, tomaban decisiones comunales, administraban justicia, organizaban proyectos de desarrollo y negociaban con el Estado.

      Sin embargo, a inicios de los años noventa, en la región donde el movimiento había nacido —Chota y Hualgayoc— las...

  6. Segunda parte La justicia campesina
    • Capítulo 5. Un panorama de la justicia rondera
      (pp. 125-159)

      Durante los años de mayor fuerza de las rondas, un gran número de disputas eran llevadas a la organización. Estas iban desde incidentes menores —supuestos insultos, pequeños hurtos entre vecinos, peleas de borrachos—, hasta conflictos mayores que podían poner en riesgo la vida de alguien o dividir a las comunidades —enemistades duraderas y violentas, abigeato, casos al parecer de brujería. Muchas de estas disputas eran resueltas rápida, equitativa y eficientemente, o al menos eso decían los campesinos. Las actas de San Andrés,³ en Hualgayoc, revelaron que entre 1978 y 1997 las rondas atendieron en asamblea 129 problemas; San Luis,...

    • Capítulo 6. Entre vecinos hay que arreglar
      (pp. 161-187)

      Marcos Díaz y Roberto Ruiz, mejores amigos, rondaban en el mismo grupo. Roberto estaba comprometido con la hermana de Marcos y solía pasar la noche en casa de su amigo con su prometida. Una noche en 1989, ambos se encontraron en la casa de un tercer amigo para tomar unos tragos juntos. A tempranas horas de la madrugada, Marcos se había embriagado hasta el atontamiento y Roberto, levemente más sobrio, se dirigió a casa de su amigo para pasar lo que quedaba de la noche con su futura esposa. Al encontrar que ella no estaba allí, se acostó en la...

    • Capítulo 7. Entre familiares es más difícil
      (pp. 189-211)

      El distrito de Chugur se encuentra a cuatro horas al norte de la ciudad de Cajamarca, y a él se llega por un camino sinuoso, aunque afirmado, de pobre calidad, incluso para el estándar de los Andes peruanos. El distrito se encuentra aislado, rodeado de altas montañas. Sin embargo, comparado con Chota y Hualgayoc, es relativamente rico. Con una pequeña población, un clima húmedo, tierras fértiles y extensos pastos naturales, muchos de sus agricultores poseen las suficientes tierras como para mantener a un número considerable de ganado. Los rebaños son su principal fuente de riqueza, particularmente desde los años setenta,...

    • Capítulo 8. No siempre es tan fácil perdonar (1): el abigeato
      (pp. 213-239)

      Hoy pude presenciar el juicio de un abigeo, acusado de haber robado dos caballos hace unos siete meses. Había vendido los caballos por 750 soles, apenas más de la mitad del mínimo exigido por la ley para que el delito sea castigado con encarcelamiento. Alrededor de 350 ronderos, dos tercios de ellos hombres, de cinco caseríos diferentes, se pusieron de pie en silencio, solemnemente, agrupados en un gran círculo con el ladrón, de 18 años de edad, regordete y con cara de niño, quien llevaba un cartel que decía “Yo soy el autor”, solo y parado visiblemente en el centro....

    • Capítulo 9. Cuando no es tan fácil perdonar (2): la brujería
      (pp. 241-269)

      En febrero de 1986 alguien robó media docena de cuyes a Mario Mejía. No fue un gran robo, pero sí lo suficiente para ser una molestia. Al principio, Mario ni siquiera acudió a la ronda, prefiriendo investigar por sí mismo. No fue sino hasta un mes después que se acercó a la ronda, acusando a tres personas del crimen. Los tres habían estado rondando la noche del robo, y Mario afirmó que se habían aprovechado de ello para robar.

      Esta noche los investigamos la ronda, y no había nada. Ellos simplemente habían asistido a su turno. Pero el dueño insistió....

  7. Tercera parte El debate sobre la justicia campesina
    • Capítulo 10. El Estado, las rondas y los derechos humanos
      (pp. 273-293)

      Desde mediados de los años noventa, la nación peruana, el gobierno peruano y las rondas han estado debatiendo si el Estado debe reconocer legalmente el derecho de las rondas a administrar justicia, lo que se denomina una “jurisdicción especial”. Aunque en las rondas este debate ha sido dictado, en gran medida, por la necesidad práctica de evitar la represión y las repetidas acusaciones formuladas en su contra, al defender su administración de justicia las rondas han utilizado frecuentemente el lenguaje de los derechos humanos —el derecho de los campesinos y sus comunidades a tener un orden con justicia en el...

    • Capítulo 11. La búsqueda sin fin del protagonismo
      (pp. 295-322)

      En julio del 2005 me dediqué a uno de mis rituales anuales: fui a las corridas de toros en Bambamarca. Ruidosas, llenas de personas hacinadas y empujándose, las corridas son el paraíso para un ladrón. En el pasado era la policía quien mantenía el orden, pero en el año 2005 docenas de campesinos, que llevaban puesto chalecos con apariencia oficial que los identificaban como “vigilante rondero”, patrullaban el coso.

      Esa noche participé en el programa de radio semanal de la federación de rondas, la Central Única. Estuvo dirigido en esa ocasión por el presidente de la Central y el comandante...

  8. Bibliografía
    (pp. 323-351)