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José Sánchez Guerra

José Sánchez Guerra: Un hombre de honor (1859-1935)

MIGUEL MARTORELL LINARES
Copyright Date: 2011
https://www.jstor.org/stable/j.ctt6wpt0w
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  • Book Info
    José Sánchez Guerra
    Book Description:

    A lo largo de medio siglo, José Sánchez Guerra lo fue todo, o casi todo, en la política. Fue diputado entre 1886 y 1931, varias veces ministro, presidente del Congreso de los Diputados y del Gobierno, jefe del Partido Conservador y líder de la oposición a la dictadura de Primo de Rivera. Cuando falleció, en 1935, un periodista escribió que con él desaparecía la «España del romanticismo político». Y algo de cierto había en ello: Sánchez Guerra fue un hombre de honor que se batió varias veces en duelo, que en 1923 desarticuló un golpe de Estado militar abofeteando en público al candidato a dictador, que en 1929 encabezó una insurrección contra la dictadura que tenía el aire de los viejos pronunciamientos del siglo XIX y que, a pesar de ser monárquico, en 1930 acusó a Alfonso XIII de traición por romper su juramento constitucional al apoyar la dictadura de Primo de Rivera, en un acto que contribuyó a la caída de la Monarquía.

    eISBN: 978-84-15817-65-9
    Subjects: History

Table of Contents

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  1. Front Matter
    (pp. 1-6)
  2. Table of Contents
    (pp. 7-8)
  3. Abreviaturas
    (pp. 9-10)
  4. Introducción. Palabra de liberal
    (pp. 11-24)

    No recuerdo exactamente el día que oí hablar por primera vez de José Sánchez Guerra. Sí recuerdo la época. Mediaba la década de los noventa del pasado siglo, yo estaba trabajando en mi tesis doctoral y, al tiempo, formaba parte de un proyecto de investigación dirigido por Mercedes Cabrera sobre el Parlamento en la última década de la Restauración, entre 1914 y 1923. Creo que a todos los que estábamos en aquel grupo Sánchez Guerra se nos aparecía cada dos por tres. No sólo porque fuera presidente del Congreso de los Diputados durante buena parte de dicho período, entre 1919...

  5. Primera Parte Primeros Lances

    • 1 El hijo del notario
      (pp. 27-40)

      José Emilio León Sánchez Martínez, el protagonista de esta historia, fue un niño con suerte: recién nacido sobrevivió a una epidemia de cólera. Vino al mundo en Córdoba, el 28 de junio de 1859, al comenzar un verano caluroso y seco, como secos y calurosos habían sido los años anteriores. La falta de lluvias trajo malas cosechas que provocaron escasez de alimentos, cada vez más caros, y las consiguientes hambrunas. Así, el cólera se cebó en una ciudad debilitada, que pasó de tener 42.209 habitantes en 1857 a 41.893 en 1860. Se cebó sobre todo en sus niños: sólo en...

    • 2 De cómo un mal estudiante de Derecho se convirtió en un buen periodista
      (pp. 41-50)

      José Sánchez Guerra fue uno de los muchos jóvenes que a finales del siglo XIX llegaron a Madrid dispuestos a terminar los estudios, a escribir en la prensa nacional o a labrarse una carrera política. Algunos se desmoralizaban al saltar desde las tranquilas ciudades provincianas a la barahúnda de la capital; a otros, el vértigo les resultaba excitante. Sánchez Guerra figuró entre los segundos. «Escapándome de las Cátedras, ganduleaba por las calles, plazas y callejuelas, gozando en observar la vida bulliciosa de esta ingente y abigarrada capital», recordaría Galdós de sus primeros años en Madrid, una década antes. También para...

    • 3 Duelo por Cabra
      (pp. 51-64)

      Aquel suelto deLa Iberiano era precisamente amistoso. Más bien al contrario: se trataba de una declaración de guerra en toda línea:

      «No hemos de incurrir en el error de hacer a todos nuestros queridos compañeros deLa Opiniónresponsables de actos y palabras que tienen un origen en lafemenilnaturaleza y los sentimientos propios de uno solo de sus redactores..., de mezquinas y repulsivas condiciones personales...»¹.

      Una ofensa pública tan virulenta, tan explícita, sólo podía perseguir un fin: que el aludido replicara como correspondía a todo caballero cuando se cuestionaba públicamente su hombría. Se trataba de un...

    • 4 Aprendizaje
      (pp. 65-80)

      Diecisiete años después de ganar su primer escaño en el Congreso, José Sánchez Guerra accedió al Gobierno civil de Madrid. Corría el año 1903 y entre ambas fechas sólo había ocupado una vez un cargo público: Maura le llevó en 1892 a la subsecretaría del Ministerio de Ultramar, destino en el que permaneció quince meses, entre diciembre de 1892 y marzo de 1894. El propio Sánchez Guerra recordaría mucho tiempo después que pasó años «viendo cómo desfilaban otros, tranquilo, sin impaciencia». «Yo siempre he dicho —alegaba para justificar el estiaje— que en el arte político tres cosas son esenciales: saber...

    • 5 Ratón pelao
      (pp. 81-94)

      La cosa pintaba mal. De ahí que a punto de acabar enero de 1891, apenas una semana antes de las elecciones, José Sánchez Guerra partiera hacia Cabra para espolear a sus huestes. El mero hecho de que se animara a viajar ya indicaba que no las tenía todas consigo, pues cuando la victoria era segura los candidatos solían permanecer en Madrid y dejaban que los caciques locales adictos arreglaran la elección en el distrito. Competía Sánchez Guerra con el marqués de Cabra, Francisco Méndez San Julián y Belda, cacique conservador del pueblo del mismo nombre. En 1886 Méndez no había...

    • 6 La boda
      (pp. 95-110)

      El tiempo apremiaba. El Gobierno Sagasta amenazaba ruina, Antonio Maura iba a ser el próximo ministro de la Gobernación y necesitaba cuarenta y nueve gobernadores civiles. Quería tener la lista preparada al llegar al Gobierno, para dar ejemplo de eficacia y para evitar a la legión de aspirantes que atosigaba a los ministros en sus primeras horas, al reclamo de un destino en provincias. Así que unos días antes comenzó a barajar nombres junto con José Sánchez Guerra; cada uno anotó su parecer por separado y luego lo contrastaron. A juzgar por la caracterización de los candidatos, da la impresión...

    • 7 Marea republicana
      (pp. 111-128)

      El 5 de diciembre de 1903, a la una y media de la tarde, José Sánchez Guerra tomó posesión del Ministerio de la Gobernación, en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol. Tenía cuarenta y cinco años. En la fotografía que publicó la prensa gráfica lucía el uniforme de gala; todo un exceso de entorchados y colores para quien solía vestir un «traje serio, como si de pequeñito hubiera venido destinado a ser gobernador del banco o ministro de la Gobernación», bromeaba un escritor satírico. La barba negra, poblada, pero recortada en punta; la frente amplia y...

    • 8 Palabras de honor
      (pp. 129-144)

      José Sánchez Guerra dimitió el 4 de diciembre de 1904. Las dos tardes siguientes, libre de ataduras, acudió al Congreso de los Diputados a rebatir los cargos que había escuchado durante semanas. Mientras tanto, sus padrinos marchaban en busca de Rodrigo Soriano. O puede que fueran los padrinos de Soriano quienes le solicitaran a él primero, pues ni el testimonio de la prensa, ni el de los testigos de aquel episodio coinciden entre sí. Como tampoco queda claro el motivo exacto que instó al duelo. La mayoría de los cronistas apunta que Sánchez Guerra era el ofendido desde que Soriano...

  6. Segunda Parte En el laberinto conservador

    • 9 ¿Y Sánchez Guerra?
      (pp. 147-166)

      «¿Y Sánchez Guerra?», se preguntó Melchor Fernández Almagro al repasar la lista de ministros que acompañaban a Antonio Maura en su Gobierno del 25 de enero de 1907. Muchos debieron pensar lo mismo. ¿Dónde estaba «el primer maurista»? La víspera,La Correspondencia de Españabarajaba su nombre para la cartera de Gracia y Justicia. Pero Sánchez Guerra no figuró aquel día en la primera plana de los periódicos, sino al siguiente en una extensa lista de nombramientos, ya en segunda página: gobernador del Banco de España, el cargo que ocupó en diciembre de 1903, antes de ascender al Ministerio de...

    • 10 Marco Bruto
      (pp. 167-188)

      Moret formó su Gobierno el 22 de octubre de 1909. Había triunfado el Bloque de las Izquierdas, y con él la apertura del Partido Liberal hacia los republicanos. A muchos liberales les inquietó esta deriva radical, pero guardaron silencio: ahora tocaba gobernar. Abatido Maura, sosegadas las aguas liberales, todo aventuraba calma chicha. Mero espejismo. No había transcurrido una semana cuando Maura reunió a los parlamentarios conservadores en el Senado para explicar su versión de la crisis y trazar la nueva política. Los liberales —tronó—, apiñados y revueltos con anarquistas y socialistas, habían derribado al Gobierno con malas artes. Apoyados...

    • 11 A Sánchez, ¡Guerra!
      (pp. 189-202)

      Cosas peores escuchó José Sánchez Guerra por aquellos días. Un pequeño pero muy activo sector de la derecha dinástica no perdonó que Eduardo Dato gobernara contraviniendo la voluntad de Maura. Ni que le siguiera la mayoría del Partido Conservador «para entenderse con los del veto y comer con los del trust». Sin embargo, la peor afrenta para quienes desde octubre de 1913 comenzaron a llamarse mauristas fue que Sánchez Guerra entrara en un Gobierno que reputaban «ungido por Lerroux» y la prensa revolucionaria. Amigo y discípulo, casi un hijo de Maura, era el traidor por antonomasia. El senador Manuel Allendesalazar...

    • 12 Un Parlamento sembrado de minas
      (pp. 203-218)

      José Sánchez Guerra cumplió cincuenta y cinco años el 28 de junio de 1914. Ese mismo día, el estudiante bosnio Gavrilo Princip asesinó en Sarajevo al archiduque Francisco Fernando de Austria. A muchos diputados españoles la noticia les sorprendió de regreso a sus provincias. Aún seguían abiertas las Cortes, pero aprobado el mensaje de la Corona comenzó la diáspora veraniega: 137 diputados habían abandonado Madrid el 23 de junio, calculóEl País,y cada vez era más difícil reunir 70, el quórum necesario para comenzar un sesión. Ninguna norma parlamentaria obligaba a los representantes de la nación a permanecer en...

    • 13 Mil Novecientos Diecisiete
      (pp. 219-240)

      Eduardo Dato regresó a la presidencia del Consejo de Ministros el 10 de junio de 1917. Por entonces, recordaría el militante anarquista Mauro Bajatierra, «España entera se preparaba para una huelga general revolucionaria». Una barahúnda de«meetings,viajes, conciliábulos, conjuras, un diluvio de pasquines y de hojas de imprenta manuscritas» tendían «la red revolucionaria por todas partes», constató el nuevo ministro de Gracia y Justicia, Burgos y Mazo. Hasta un viajero portugués percibió el fragor revolucionario: «Meia hora depois de entrar em Madrid, tem-se a nítida impressào de que a Hespanha está em pleno momento revolucionario. A revoluçao é a...

    • [Illustrations]
      (pp. None)
    • 14 Conservadores liberales vs. autoritarios
      (pp. 241-254)

      La guerra mundial y sus secuelas; la crisis de los grandes imperios y la caída de Monarquías centenarias; la revolución rusa y su impacto universal en la agitación obrera; la creciente intervención del Estado en la economía y la sociedad en tiempos de guerra, impensable pocos años atrás, y el traumático retorno a la economía de paz... Al acabar la segunda década del siglo XX parecía desplomarse el «mundo de la seguridad», el «mundo ordenado, con estratos bien definidos y transiciones serenas» que desde entonces añoraría el novelista Stefan Zweig; un mundo construido paso a paso, lentamente, a lo largo...

  7. Tercera Parte Presidente

    • 15 Desde el sitial
      (pp. 257-278)

      Lo habitual era que sólo hubiese un candidato a la presidencia del Congreso de los Diputados. Un candidato de consenso, negociado entre los partidos dinásticos. Al menos eso era lo habitual, pero los hábitos se habían ido al traste junto con el turno de partidos. Y el 28 de julio de 1919 mauristas y ciervistas, encabritados tras su desalojo del poder, decidieron que el marqués de Figueroa contendiera con José Sánchez Guerra, candidato del Gobierno. Como si el reloj hubiera retrocedido hasta el año 1913, los jóvenes mauristas de antaño, ya talluditos, arremetieron contra los traidores, contra quienes llamándose conservadores...

    • 16 Apología del poder civil
      (pp. 279-302)

      Cuando José Sánchez Guerra accedió por primera vez al Gobierno, en diciembre de 1903, el Consejo de Ministros se reunía en un viejo almacén de cristales de San Ildefonso emplazado en la calle Alcalá y rehabilitado durante el Sexenio Democrático. Un caserón que ya por entonces amenazaba ruina y que Canalejas abandonó para trasladar la presidencia interinamente al edificio del Tribunal Supremo. De ahí que Eduardo Dato buscara una nueva sede para el Gobierno y que comprara, en marzo de 1914, el Palacio de Villamejor, emplazado al inicio del Paseo de la Castellana y construido en 1885 por encargo de...

    • 17 Responsabilidades
      (pp. 303-326)

      Nunca se llegó a conocer el número total de muertos que ocasionó el derrumbamiento de la Comandancia de Melilla. En la desbandada que siguió a la ruptura del frente muchos cadáveres quedaron abandonados al sol del desierto y a falta de cuerpos se hizo un cálculo sobre los desaparecidos, cifra siempre incierta porque, además de militares, sobre el terreno había civiles y no fue fácil precisar cuántos, aunque sí era presumible que tantos como hubiera habrían sucumbido: los rifeños sólo tomaron prisioneros entre los jefes y oficiales por los que pudieran obtener un buen rescate. Indalecio Prieto calculó en octubre...

    • 18 Los generales y el rey
      (pp. 327-348)

      «Como esta maldad de usted va dirigida contra mi persona como presidente del Consejo Supremo de Guerra y de Marina, maldad muy en armonía con su moral depravada, he de manifestarle que la repetición de este caso o de otro análogo me obligará a proceder con usted con el rigor y energía que se merecen los hombres de su calaña». Así concluía la carta que el 30 de junio de 1923 remitió a Joaquín Sánchez de Toca, expresidente conservador del Senado, el general Francisco Aguilera. En una posdata, el general consignó su dirección para que Toca enviara a sus padrinos,...

  8. Cuarta parte Hijo de la revolución de septiembre

    • 19 «Ni soy, ni quiero, ni puedo, ni debo ser monárquico de la monarquía absoluta»
      (pp. 351-368)

      A los cuatro días del golpe de Estado, José Sánchez Guerra hizo su primera declaración pública. Apareció enLa Época,en el espacio reservado a los editoriales, bajo el epígrafeActitud del Partido Liberal Conservador.Se trataba de un manifiesto redactado en primera persona del plural porque debía ser la guía que observaran los miembros del partido. Aunque no se hacía ilusiones. Sabía que no todos sus correligionarios compartirían su criterio, ni estarían dispuestos a seguir sus pasos: en el mismo texto reconoció que muchos «elementos conservadores del país» celebraban el pronunciamiento militar con una «simpatía» que tachó de «ilusión...

    • 20 Bandera de protesta y rebeldía
      (pp. 369-382)

      La certeza de que la Dictadura se estaba consolidando resucitó el fantasma de las conspiraciones militares. Ésta era la peor pesadilla de los políticos de la Restauración; que reviviera lo más terrible del siglo XIX, que no pudiera «evitarse algo parecido a lo que ocurría en el reinado de Isabel II», comentó Sánchez Guerra a Natalio Rivas: la intervención crónica de la milicia en política para cambiar de régimen, de Constitución o de Gobierno. Y estaba pasando. Primo de Rivera había abierto la caja de los truenos y cada vez eran más, incluso entre los viejos dinásticos, quienes creían que...

    • 21 El exiliado del Boulevard Raspail
      (pp. 383-402)

      Mediada la mañana del martes 13 de septiembre de 1927, José Sánchez Guerra llegó a Bayona. Allí le esperaba un pequeño comité compuesto de emigrantes y exiliados: Miguel de Unamuno, residente en Francia desde que escapó de su destierro en Fuerteventura, en 1924; el antiguo albista y ahora republicano Eduardo Ortega y Gasset, hermano mayor del filósofo; el liberal José Manteca, huido a Francia tras el fracaso de lasanjuanada,los periodistas Artemio Precioso y Casanueva... Unamuno y Eduardo Ortega estaban entusiasmados con su gesto. No era de extrañar: cabe imaginar la impresión que debió de causar en aquellos hombres...

    • 22 Sainete y drama en Valencia
      (pp. 403-426)

      Rafael Sánchez Guerra abandonó París con destino a Madrid el 25 de enero de 1929, el mismo día que Carlos Esplá recibió un sobre que contenía media tarjeta de visita. Aquella noche Esplá y José Sánchez Guerra tomaron un tren en la Gare de Lyon. No eran los únicos españoles de la colonia de expatriados en París que viajaban en esos días hacia el Mediterráneo: el 28 de enero se celebraba el primer aniversario de la muerte de Blasco Ibáñez y el homenaje era en su vieja villa de Menton, en la Costa Azul. De ahí que su partida no...

    • 23 Pudo más la realidad que la realeza
      (pp. 427-452)

      A finales de diciembre de 1929, José Sánchez Guerra renunció a la presidencia del Círculo Conservador y se dio de baja en sus filas. Desde el comienzo de la Dictadura venía afirmando que los viejos partidos de la Monarquía estaban muertos, que ya no tenían razón de ser. «El Partido Conservador fue un edificio que un terremoto ha derrumbado», aseguró a finales de 1923. Además, sus divergencias con la derecha del partido, encabezada por Gabino Bugallal, se habían ido acentuando al elevar el tono de sus reproches al rey. A sus setenta y un años estaba más cerca del joven...

  9. Epílogo. Un amor ciego al Parlamento
    (pp. 453-464)

    Había dicho más de una vez que de la política sólo le retiraría el sepulturero. Y parecía dispuesto a demostrarlo. Muchos certificaron su muerte pública cuando no logró formar Gobierno en febrero de 1931. Pero ahí estaba otra vez, de pie, en el salón de sesiones del Congreso de los Diputados; de vuelta al hogar tras una larga ausencia. Quizá pensara entonces que hacía más de medio siglo que habitaba en aquella casa: al principio en la tribuna de la prensa; desde 1886 en su propio escaño. Corría la tarde del 14 de julio de 1931, se celebraba la sesión...

  10. Bibliografía
    (pp. 465-486)
  11. Índice de ilustraciones
    (pp. 487-490)
  12. Índice onomástico
    (pp. 491-502)
  13. Back Matter
    (pp. 503-504)