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Así cayó Alfonso XIII

Así cayó Alfonso XIII: De una dictadura a otra

MIGUEL MAURA
Edición de Joaquín Romero Maura
Copyright Date: 2007
https://www.jstor.org/stable/j.ctt6wptk3
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  • Book Info
    Así cayó Alfonso XIII
    Book Description:

    Cuando se publicó por primera vez Así Cayó Alfonso XIII (1962), Miguel Maura quería contribuir a la liquidación del franquismo recordando la transición ejemplar que había llevado del Pacto de San Sebastián a las Constituyentes de la República, en julio 1931. Con la presente reedición de este texto, ya clásico, publicamos la continuación de las memorias que dejó escritas, junto a discursos, cartas y artículos coetáneos suyos que abarcan desde los últimos meses de su ejercicio de Ministro de la Gobernación hasta el 18 de julio de 1936. Situado en el ojo del huracán, Miguel Maura no dejó en momento alguno de percibir y avisar de lo que importaba, donde más útil podía resultar abogar por las soluciones aún posibles. Si el autor de estas páginas fue en cierto sentido el emblema de lo que la República pudo ser, también su biografía nos ayuda a comprender el peso de la experiencia de la monarquía constitucional en los hombres del 31.

    eISBN: 978-84-15817-96-3
    Subjects: History

Table of Contents

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  1. Front Matter
    (pp. 1-6)
  2. Table of Contents
    (pp. 7-14)
  3. SOBRE ESTA EDICIÓN
    (pp. 15-20)
    J. Romero Maura
  4. INTRODUCCIÓN. DON MIGUELITO EN EL TALLER DE DON ANTONIO
    (pp. 21-116)
    J. Romero Maura

    Nace el 13 de diciembre de 1887. El madrileñísimo bebé, bautizado Miguel, es el séptimo hijo de un matrimonio compenetradísimo. El autor de sus días, Antonio Maura, provinciano afincado en la capital desde que, bachiller, fue a estudiar a ella dos decenios antes, es, ya para entonces, uno de los abogados de mayor cartel del Colegio local. Diputado desde el 81, simultaneaba el ejercicio de la profesión con la política: aquélla le ocupaba desde las cinco de la mañana hasta el mediodía, y la política le cogía el resto. La madre de Miguel era doña Constancia,alias«la Señoruca», hermana...

  5. Primera Parte ASÍ CAYÓ ALFONSO XIII (Del 1 de enero de 1930 al 14 de abril de 1931)

    • Capítulo I LA CAÍDA DE LA DICTADURA
      (pp. 119-136)

      ¿Qué sucede en este Madrid de los últimos días del año 1929? ¿Por qué las fiestas navideñas, tradicionalmente tan animadas, apenas se celebran este año ni en público ni en privado, por los madrileños, siempre tan bulliciosos y verbeneros?

      ¡Ahí es nada! ¡Acontece que la Dictadura cae! Que todo el mundo lo sabe y lo dice. Que los pronósticos de lo que va a suceder son infinitos, y van desde la tragedia inminente hasta el alegre, confiado y castizo «¡vamos, anda, aquí no pasa nunca ná!». Sin contar con el milagrero que espera, seguro, la maravilla inverosímil.

      ¡Ahí es nada!...

    • Capítulo II EL GENERAL BERENGUER FORMA GOBIERNO
      (pp. 137-146)

      Es éste un período de nuestra historia contemporánea (el de la caída de la Monarquía) que ha sido, como es lógico, tema de innumerables estudios y publicaciones. Los historiadores profesionales, concienzudos y analíticos, al llegar al episodio de la sustitución del dictador, se detienen y alambican las causas y las consecuencias de la solución adoptada por el soberano. En cambio, los espontáneos no profesionales pasan sobre él sin prestarla la menor atención, dando por bueno que ésa era, y no otra, la solución obligada de la crisis. Tienen razón los primeros, sin duda alguna. El episodio es capital y decisivo,...

    • Capítulo III DA COMIENZO EL PERÍODO REVOLUCIONARIO
      (pp. 147-166)

      En los albores del año 1930 sólo formaban en las filas de la oposición los hombres y partidos tradicionalmente republicanos y las organizaciones obreras. Éstas habían permanecido pasivas y tranquilas durante el período dictatorial. Con habilidad maquiavélica, Largo Caballero, el dirigente de la Unión General de Trabajadores (desde la muerte de Pablo Iglesias, en 1925) había aceptado la mano que Primo de Rivera le tendió con el fin de garantizarse por ese camino la paz social sin esfuerzos ni violencias. El propio Largo Caballero aceptó el cargo de consejero en el Consejo de Estado, y la influencia y poder de...

    • Capítulo IV EL PACTO DE SAN SEBASTIÁN
      (pp. 167-176)

      A partir del discurso de Alcalá Zamora en Valencia, emprendimos él y yo, juntos, la ardua labor de poner algún orden en el caos de grupos y grupitos en que la oposición se debatía.

      Era indispensable, si se quería hacer labor útil y ordenada, aunar voluntades y reunir todos los elementos capaces de actuar, no sólo por el camino de la revolución en el que, dicho sea de paso, creíamos muy poco tanto él como yo, conocedores de la forma en que suelen desarrollarse gracias a los elementos militares comprometidos esas tragicomedias, sino también por el de la ciudadanía. Resultaba...

    • Capítulo V SE FORMA GOBIERNO PROVISIONAL
      (pp. 177-188)

      Ya de regreso todos en Madrid, a principios de septiembre, dio comienzo la organización política y revolucionaria del movimiento.

      Nos reuníamos en mi casa, un hotel de la calle del Príncipe de Vergara (calle que hoy, por azares de la casualidad, lleva el nombre del general Mola). En mi biblioteca, sentados frente a la gran chimenea, pasábamos horas y horas discutiendo los temas más heterogéneos: programa de gobierno, designación de las primeras autoridades, forma de organizar el movimiento, repaso y análisis de las innumerables noticias que de toda España nos llegaban, y, en fin, las mil incidencias que el diario...

    • Capítulo VI SE PREPARA EL ALZAMIENTO DE DICIEMBRE
      (pp. 189-198)

      A partir del día en que el Gobierno quedó constituido, nos reuníamos en el Ateneo. Era más discreto y más solemne. Los republicanos que hervían en los pasillos de la «docta casa» nos veían entrar en el Salón de Juntas, donde, en torno a una gran mesa, tomábamos asiento en el mismo orden que guardamos, pocos meses después, en la Presidencia del Consejo de Ministros.

      Las deliberaciones diarias duraban tres o cuatro horas. Fueron examinados, con el mayor detenimiento, todos los problemas nacionales de la hora: el militar, quedando esbozadas las reformas que Azaña llevó más tarde al Parlamento y...

    • Capítulo VII LA CÁRCEL MODELO Y EL ALZAMIENTO DE DICIEMBRE
      (pp. 199-208)

      Al día siguiente, a las siete de la mañana —domingo—, cuando aún dormía, comparecieron en mi casa dos policías, que, correctos y respetuosos, mostraron su deseo de verme. Me levanté y bajé al despacho. Muy amablemente, me notificaron que venían a buscarme para conducirme a la cárcel Modelo. Me tomé el tiempo necesario para vestirme, me despedí de la familia, preparé el equipaje clásico en ocasiones tales y salí con ellos, en su coche, hacia la Modelo.

      No< tengo para qué referir lo que quedó en mi casa. Mi mujer y mis (cinco) hijos quedaron en el estado que...

    • Capítulo VIII LOS DOS PRIMEROS MESES DE 1931
      (pp. 209-222)

      Tras las rejas de la cárcel Modelo amaneció, para la mayor parte de los ministros del futuro Gobierno Provisional, el año 1931.

      En verdad que nació preñado de fundadísimos temores sobre su pacífico desarrollo. Fueron pocos los españoles que se dejaron mecer por la beatitud que muestra el diario católicoEl Debate,en su editorial del primer día del año:

      «No dudamos en afirmar que la situación política se presenta para España, a comienzos de 1931, más despejada que en fecha igual de 1930. En. aquel entonces, la inminente caída de la Dictadura planteaba a todos los espíritus el enigma...

    • Capítulo IX EL MES DE MARZO Y EL CONSEJO DE GUERRA
      (pp. 223-234)

      Fueron llegando hasta nosotros detalles de la crisis de febrero a medida que nuestros visitantes nos informaban de sus interioridades. Así supimos que Sánchez Guerra, en la mañana del 17, había llevado a Palacio una lista de Gobierno integrada por los constitucionalistas, con exclusión de liberales y conservadores. Parece que don Alfonso fingió contrariedad por no haber logrado don José el concurso de los presos y, sobre todo, por no haber obtenido de ellos una tregua política hasta las elecciones; propuesta, esta última, que Sánchez Guerra no había mencionado siquiera en su visita a la cárcel.

      Sánchez Guerra atribuyó la...

    • Capítulo X LAS ELECCIONES DEL 12 DE ABRIL
      (pp. 235-242)

      Cuando el Gobierno Aznar recién constituido tomó el acuerdo de convocar elecciones municipales, en vez de las generales que el anterior Gobierno, el de Berenguer, preparaba, trazamos sin vacilar nuestro plan de campaña: concentración de todos los esfuerzos en las capitales de las provincias y abandono absoluto de la lucha en los pueblos y pequeñas ciudades. Y ya desde la cárcel, en marzo, cursamos las instrucciones a todas las provincias con este fin.

      El Partido Socialista, con mucho el más fuerte, por no decir el único verdaderamente organizado de la oposición, pronto tuvo a punto en casi todas las capitales...

    • Capítulo XI LA JORNADA DEL 13
      (pp. 243-252)

      Espero tener la fortuna de narrar con absoluta escrupulosidad todos y cada uno de los incidentes de las memorables jornadas del 13 y el 14 de abril. Los relatos que de ellas han sido publicados por personas que jugaron un papel de capital importancia, alguno de ellos decisivo, adolecen, a mi juicio, de la falta de información cabal de cuanto aconteció en aquellos días al otro lado de la barricada. Por haber vivido intensamente en este lado aquellas horas, e incluso haber sido actor principal de su más capital episodio, creo poder completar aquellos relatos en forma que la fidelidad...

    • Capítulo XII EL 14 DE ABRIL
      (pp. 253-278)

      «La noche transcurrió bajo la presión de aquel ambiente de agitación y revuelta», cuenta el general Berenguer.

      No sé de dónde infiere esta impresión, porque lo cierto fue que no hubo el menor incidente y que la alegría popular se mantuvo dentro de los límites prudentes de un jolgorio sin trascendencia.

      Mas parece que lo que de verdad apenaba al General era la «sensación de desgaste para la acción que requerían las circunstancias», y la falta de su propio prestigio, que las «campañas agresivas» contra su persona habían ocasionado. Tampoco es fácil conjeturar en qué hubiese podido consistir esta supuesta...

  6. Segunda Parte EL GOBIERNO PROVISIONAL (Del 15 de abril a julio de 1931, y la apertura de las Cortes Constituyentes)

    • Capítulo I LA INSTAURACIÓN
      (pp. 281-288)

      No se interrumpió la vida nacional. Fue declarado festivo el día 15, para dar lugar a que el regocijo popular, que no había decrecido ni un instante durante la noche, tuviese espacio suficiente para manifestarse.

      La prensa relataba los sucesos trascendentales de la víspera y acataba, unánime, el nuevo régimen. Los diarios, incluso los de notoria significación derechista, encabezaban sus editoriales con la expresa declaración de acatamiento al poder constituido.

      Uno de ellos decía:

      «La República es la forma de gobierno establecida “de hecho” en nuestro país. En consecuencia, nuestro deber es acatarla».

      Publicaban todos, además de los decretos de...

    • Capítulo II LOS «MODOS» DEL GOBIERNO PROVISIONAL
      (pp. 289-302)

      Se celebró en la tarde del jueves 16 de abril el primer Consejo de Ministros. No era sino una reunión más del Comité republicano, pero, por vez primera, tenía lugar en la Presidencia del Consejo y en torno a una mesa más solemne que la del Ateneo.

      La víspera, o sea el mismo día en que abandonaban España los miembros de la familia real, habían llegado a Madrid los del Gobierno Provisional emigrados en Francia y otros republicanos también obligados a expatriarse a raíz de los sucesos de diciembre. En la estación del Norte esperaba a los viajeros una multitud...

    • Capítulo III LAS TRES FIGURAS DEL GOBIERNO PROVISIONAL
      (pp. 303-322)

      Antes de seguir adelante con el relato un tanto somero que vengo haciendo de los sucesos acaecidos en estos meses históricos, quiero dejar bosquejadas las siluetas de los hombres que jugaron los principales papeles. No tengo la pretensión de trazar la biografía de cada uno. Sería impropio de la naturaleza de este libro y, probablemente, empresa superior a mis escasas facultades de escritor. Voy a presentárselos al lector tal cual les vi y juzgué en su acción y en sus respectivos caracteres, con sus cualidades y sus defectos. Como ello no empece lo más mínimo a la gran estima que...

    • Capítulo IV CATALUÑA, EL 10 DE MAYO
      (pp. 323-336)

      El primer mes de vida de la República se deslizó pacífico y alegre en toda España. Las únicas pequeñas contrariedades de tipo político vinieron para mí de Cataluña, mejor dicho, de Barcelona.

      Ya he referido el incidente que el 14 de abril surgió en el Gobierno Civil de la Ciudad Condal. Una vez terminado con la toma de posesión del cargo por Luis Companys, todo quedó en regla.

      Al margen del gobernador, Maciá, verdadero líder de Cataluña porque gozaba de una popularidad y un respeto máximo en el país, había discurrido, sin consulta previa con el Gobierno de Madrid, instituir...

    • Capítulo V LA QUEMA DE LOS CONVENTOS
      (pp. 337-350)

      Esta lamentable jornada ha sido descrita cien veces por unos y otros, es decir, por quienes la vieron del lado republicano y quienes la juzgan desde la otra vertiente de la política. En general, se atienen en sus relatos a lo que trascendió al público durante ese fatídico día. No conozco ninguno detallado de alguien que viviese de cerca el triste episodio. Voy, pues, a narrar lo que yo viví, o sea cuanto aconteció en el seno del Gobierno y el desenlace a que se llegó. Lo haré con el detalle suficiente para que, cuando menos, quede constancia de la...

    • Capítulo VI EL PROBLEMA DEL ORDEN PÚBLICO
      (pp. 351-360)

      Como si la quema de los conventos hubiese sido una señal convenida, a partir de este suceso no hubo para mí un solo día de paz y de respiro. La experiencia que me había aportado lo acontecido se condensaba en estas conclusiones:

      1.ª Necesidad de un director general de Seguridad activo, capaz y apto de verdad para el cargo.

      2.ª Imprescindible urgencia de revisar los nombramientos de gobernadores que habían ido cayendo sobre las provincias durante el mes transcurrido de vida de la República.

      3.ª Comprobar que la única fuerza a mi disposición, por el momento, la Guardia Civil, no...

    • Capítulo VII LA OFENSIVA ANARQUISTA
      (pp. 361-378)

      El auge que los elementos anarquistas habían adquirido en muchas provincias, junto con los planes que de antiguo conocíamos, de desbordar a la República apenas nacida, constituían la principal indicación de una próxima e inevitable ofensiva de ese sector del elemento obrero nacional. Por lo demás, era muy difícil saber con exactitud qué métodos y planes pensaban emplear para esa ofensiva. De un lado, una deficientísima organización policíaca heredada del régimen monárquico, aún no subsanada, y, de otro, la forma especial de actuar de esa zona del obrerismo sindical, sin jefes conocidos, sin domicilios sociales registrados, sin exteriorización de sus...

    • Capítulo VIII ME ENFRENTO CON DOS PRELADOS BELICOSOS
      (pp. 379-392)

      Entre las mil patrañas que como artículo de fe han circulado por la España franquista, la que primero tomó carta de naturaleza fue la de pintar a los hombres del Gobierno Provisional como unos masones, ateos, judaizantes, perseguidores de la Iglesia y de sus ministros, incendiarios y sacrílegos. Para justificar una parte al menos de esos piropos suelen sacar a colación el trato, mejor dicho el maltrato, que, a su parecer, di a dos prelados durante el corto espacio de tiempo que duró mi paso por el Ministerio de la Gobernación.

      Según esas versiones, yo, sin más ni más, porque...

    • Capítulo IX LAS ELECCIONES A LAS CONSTITUYENTES
      (pp. 393-410)

      Tengo dicho que el triunfo republicano del 12 de abril fue arrollador en las grandes ciudades, pero no así en los pueblos y en las medianas localidades, donde, a su vez, los monárquicos alcanzaron las mayorías o fueron elegidos por el artículo 29. Esta realidad ocasionó, como no podía menos, una larga serie de conflictos en muchas provincias. Los republicanos, de nuevo o de viejo cuño, no admitían que regentasen los Ayuntamientos personas adscritas a los partidos monárquicos, y menos a los tradicionales caciques provinciales o locales.

      Fue preciso adoptar una medida que, aun siendo inevitablemente un tanto arbitraria, se...

  7. Tercera Parte DESDE LAS CONSTITUYENTES HASTA MI SALIDA DEL GOBIERNO (De julio a noviembre de 1931)

    • CUADERNO DE 1945
      (pp. 411-414)
    • Capítulo I LAS CORTES CONSTITUYENTES
      (pp. 415-432)

      La redacción del proyecto de Constitución fue tema debatido en los Consejos de Ministros, casi desde los comienzos del régimen. Pensamos en un principio en hacer una ponencia ministerial, sobre la que pudieran deliberar las Cortes. Pusimos en el empeño toda nuestra buena fe y nuestro esfuerzo. No tardamos en convencernos de que ello era labor imposible. Aparte la dificultad que entrañaba poner de acuerdo las diferentes tendencias representadas en el seno del Gabinete, el temor que algunos Ministros tenían a enfrentarse con sus propios partidarios en la discusión y votación de un texto salido de nuestro propio seno hizo...

    • Capítulo II EL ARTÍCULO 26
      (pp. 433-438)

      Viendo venir la tormenta, Niceto y yo empezamos con gran antelación el trabajo de coordinar las voluntades y las posiciones dispares, en un texto aceptable para todos. Uno y otro fracasamos rotundamente. Lejos de calmarse la excitación de los miembros de la izquierda en la comisión, cada día aparecía un nuevo texto más radical y más agresivo, texto que al ser conocido provocaba, como era de esperar, verdadera indignación en el campo derechista, no sólo de la Cámara, sino de la prensa de ese matiz. La atmósfera estaba cargada hasta el límite cuando llegamos, al fin, al tema peligroso tan...

    • Capítulo III LA CRISIS DEL 14 DE OCTUBRE Y MI SALIDA DEL GOBIERNO
      (pp. 439-444)

      A las dos de la tarde nos reuníamos en casa de Prieto los ministros todos, a excepción del Presidente, y Julián Besteiro que debía presidirnos. Vivía Indalecio en un pisito modestísimo de una casa del Marqués de Urquijo. En el comedor, único cuarto capaz para dar cabida a las doce o catorce personas que componíamos la reunión, en torno a la mesa redonda, dio comienzo el último Consejo de Ministros al que he asistido en mi vida.

      Dio Indalecio lectura de la carta de Alcalá Zamora, dirigida según era en él costumbre, a «los Sres. Ministros». En ella, nos acusaba...

  8. Cuarta Parte ALGUNOS MOMENTOS DEL BIENIO AZAÑA (De octubre de 1931 a noviembre de 1933)

    • CUADERNO DE NOVIEMBRE DE 1945
      (pp. 445-448)
    • Capítulo I LAS CORTES HASTA LA SANJURJADA
      (pp. 449-456)

      Tras una larga temporada de descanso bien ganado, que mi quebrantada salud requería, volví a concurrir a las sesiones la las Cortes. Como era de esperar, la tónica del ambiente había subido de tono. El izquierdismo demagógico de los hombres del Partido Radical-Socialista alcanzaba proporciones sencillamente ridículas. Seguían los debates sobre el proyecto de Constitución y estos beneméritos traga-curas no perdonaban ocasión de hacer gala de sus apetitos anticlericales, envenenando el ambiente ya suficientemente cargado desde la retirada de las derechas, con ocasión del artículo 26. El tema de la educación fue, como no podía menos, otra excelente ocasión para...

    • Capítulo II LA SANJURJADA
      (pp. 457-464)

      El 10 de agosto fui a Madrid, como tenía por costumbre de vez en cuando, para ocuparme de mis asuntos. Nada observé en el camino, ni fuera ni dentro de la población. Apenas llego a mi despacho de la calle de Montesquinza, unos transeúntes, desconocidos para mí, que cruzaban delante del portal en el momento de apearme del coche, se acercan y uno de ellos, tomándome de la solapa, me dice con ademán excitado:

      —Don Miguel... ¡Viva la República!...

      Y sin agregar una palabra más, sigue su camino en compañía de los otros que habían asistido, también con ademanes...

    • Capítulo III EL PARTIDO REPUBLICANO CONSERVADOR
      (pp. 465-472)

      Desde mi separación del grupo de la Derecha Liberal Republicana, estando aún en el Gobierno, no había yo intentado siquiera aproximarme a ninguno de los grupos o partidos que se repartían el campo republicano. No había, en efecto, ninguno que me pareciese apto para el desarrollo de la política de transigencia y convivencia nacionales que era, a mi entender, la única capaz de nacionalizar el régimen. El partido más afín en cuanto a ideología era el Partido Radical, pero ya tengo dicho cómo en mi conversación con don Alejandro dejé precisadas las poderosas razones que impedían mi colaboración con él...

    • Capítulo IV LA PROBIDAD DE JAIME CARNER
      (pp. 473-474)

      A propósito de Jaime Carner, quiero aprovechar la ocasión de haberle nombrado para confesarme públicamente, es decir, para mí solo pero por escrito, de un grave e imperdonable error que cometí y de una injusticia de que le hice víctima. Quiero hacerlo ahora, porque quizá no se me depare ocasión en el resto de estas anécdotas, para realizarlo.

      La probidad y honradez de este político eran absolutas y perfectas. Su fama bien ganada de hombre probo le acompañó a todas partes y el respeto que inspiraba a sus propios enemigos no era sino el debido a una reputación sin tacha...

    • Capítulo V EL CONTRATO CON LA COMPAÑÍA TELEFÓNICA
      (pp. 475-482)

      Ya he hablado de las consecuencias que en materia de orden público trajo, apenas llegada la República, el contrato celebrado por la Dictadura con la casa americana Standard sobre los servicios telefónicos de España. La realidad era que estos servicios estaban montados en forma perfecta y que los teléfonos españoles nada tenían que envidiar a ningunos otros del extranjero. Cierto que en el convenio de concesión habían introducido los americanos algunas condiciones un tanto leoninas, como, por ejemplo, aquella que obligaba al Estado español a pagar, el día que desease efectuar el rescate de las líneas y de la empresa,...

    • Capítulo VI CASAS VIEJAS Y EL FIN DE LAS CORTES
      (pp. 483-488)

      Ya tengo dicho cómo, a raíz de la Sanjurjada, el ministro Casares Quiroga perdió la serenidad, en el trato de los problemas del orden público. La agresividad de que hacía gala en toda ocasión, el tono de sus intervenciones parlamentarias y la clase de medidas desorbitadas que adoptaba como sanción de las perturbaciones y algaradas mostraban una falta de medida rayana a la demencia.

      Así por ejemplo, con ocasión de una huelga planteada por los mineros de Suria, en reclamación de mejoras en sus haberes, en la que abundaron, como venía siendo costumbre, los atropellos y los sabotajes, el Ministro...

  9. Quinta Parte DERECHAS INCOMPATIBLES (El Bienio Negro)

    • Capitulo Único EL DESLINDE DE LAS DERECHAS Discurso de 16 de noviembre 1934
      (pp. 491-510)

      Vimos por qué Miguel Maura no estaba dispuesto a entrar en acuerdos estables con la gente de Lerroux. El discurso que aquí reproducimos explica, en la mejor sazón posible —recién aplastada la Revolución, asturiana sobre todo— lo que separa a MM de Gil Robles y sus derechas, y, sobre todo, lo que, según aquél, iba en ello para todos los españoles.

      (Reproducimos la edición especial impresa por el Partido Republicano Conservador de MM, con sus encabezamientos y presentación).

      En estas horas, atormentadas y delirantes, de nuestra vida pública, cuando la política del Estado y las relaciones sociales parecen inspirarse exclusivamente...

  10. Sexta Parte LA OPCIÓN ENTRE TRES DICTADURAS (Entre las elecciones del Frente Popular y la guerra civil: de febrero a julio de 1936)

    • Capítulo I LOS ARTÍCULOS DE EL SOL (JUNIO DE 1936)
      (pp. 513-546)

      Entre los 18 y 27 de junio de 1936, Miguel Maura publica su análisis de la evolución política de la República desde el primer día hasta la situación planteada por la coincidencia del triunfo del Frente Popular y de la guerra civil social. Preconiza una soluciónin extremis:la que le parece la menos costosa para los españoles. Esta vez, recurre a la prensa: son seis artículos enEl Sol,de Madrid. La serie se titulaLa República en lo presente y en lo porvenir.Reproducimos a continuación esos textos, con las cabeceras de las ediciones en las fechas respectivas...

    • Capítulo II DOS ECOS INMEDIATOS A LOS ARTÍCULOS DE EL SOL
      (pp. 547-554)

      He leído tus artículos con el interés que su contenido merece, aparte del que le da tu firma, y hasta he creído del caso formular a ellos algunas afectuosas objeciones. Con este propósito, mandé aInformacionesun artículo titulado por mí «El Ruido y el Estilo»**, que Víctor de la Serna se apresuró amablemente a acoger y aun a destacar con llamativos subtítulos. Este trabajo (que creo conocerás, porque me han prometido mandarte las galeradas) fue tachado de arriba abajo por la censura de la inmunda chusma que nos gobierna. Igual suerte hubiese corrido si tratara de la Osa Mayor....

  11. EPÍLOGO
    (pp. 555-566)
    J. Romero Maura

    En las semanas sucesivas, Miguel Maura y su familia inmediata —su mujer y sus cinco hijos, con la mayor, única hembra, de veintidós años— estuvieron, juntos o separados, según el momento, escondidos por Madrid. Hubo parientes valientes, los Redonet-Maura más que otros. Y protección oficial intermitente, y de catadura por lo visto variable.

    A finales de septiembre los amigos en el Gobierno dijeron no poder garantizar la seguridad personal de Miguel, y recomendaron la emigración pura y simple. Presidía entonces Largo Caballero, que llevaba también la Cartera de Defensa. En Gobernación estaba Ángel Galarza. Bernardo Giner de los Ríos, en...

  12. ÍNDICE ONOMÁSTICO
    (pp. 567-572)